Con apenas 13 años, Marcelo del Negro fue convocado para integrar el equipo "naranja" en el Argentino Sub 17. Había tres o cuatro años de diferencia con sus compañeros, pero él tenía el talento y la habilidad de un jugador de Primera. Luego disputó cuatro campeonatos Juveniles, cuatro Sub 21 y alrededor de 11 Argentinos de Mayores.

A eso se suma la experiencia de cuatro años en España, en Deportivo Taburiente. Fue otra de las etapas que el hockey le regaló: conoció varios países y dejó amigos en distintas partes del mundo.

En 1997 se calzó la celeste y blanca -entre Junior y Mayores- y no se la sacó hasta 2004. Durante ese período dejó algunas cosas de lado para viajar constantemente a las concentraciones del Cenard, en Buenos Aires. Se coronó dos veces campeón Sudamericano, Panamericano y fue subcampeón mundial Junior. Pero en marzo de 2004 quedó al margen del plantel designado para los Juegos Olímpicos de Atenas.

Del Negro fue superando las etapas de preselección hasta la penúltima: la de 24 jugadores. Durante todo el verano se "mató" entrenando. Corría todos los días por la playa. Hasta que en febrero apareció Fernando Ferrara, uno de los históricos del seleccionado. Sin haberlo evaluado, el técnico dejó al tucumano afuera de la lista definitiva.

Fue un golpe muy duro y Del Negro decidió renunciar a la Selección. No obstante, aprovechó para retomar los estudios universitarios hasta recibirse de Contador Público Nacional.

En 2005 Sergio Vigil (foto) se hizo cargo del plantel nacional. Lo convocó otra vez, pero la decisión de quedarse en Tucumán para recibirse, disfrutar de los amigos, su familia y compartir más tiempo con Ana -su actual esposa- ya estaba tomada.

Años después, en una visita a Tucumán -invitado por San Martín-, Vigil reveló que tenía ganas de venir especialmente para convencer a Del Negro. No se concretó. Lo que pasó después... fue otra historia.